Suicidio: una muerte prematura

20 de noviembre de 2010, 21:01.

Suicidio: una muerte prematura

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Por Marianela Aveni Metz para Todo Salud   En nuestro país, hay en promedio, 3.000 personas que deciden poner fin a su vida y de cada 20 que lo intentan una lo consigue. El suicidio requiere de una labor mundial de concientización. Es una causa prevenible de muerte prematura y como tal, los gobiernos deben elaborar marcos normativos y estrategia nacionales para lograr reducir al máximo esta causa de mortalidad.    

Es un tema que no debe abordarse sólo desde el  punto de vista de los adultos sino también de los niños y adolescentes ¿Por qué hay pequeños y jóvenes que deciden terminar con su vida? ¿Es una decisión? ¿Hay que ser valiente o hay que ser cobarde? Muchas veces, a familiares y amigos se les escurren entre los dedos todas las señales que dan estas personas, quizás, pidiendo ayuda.

 

Mabel Ulloa y Javier Lamagrande son especialistas en el tema; hablaron con el equipo de Todo Salud y  contaron que el día 19 de agosto, la cámara de diputados de la Nación aprobó la iniciativa de la Lic. María Eugenia Bernar (Jujuy) para que el 10 de septiembre se convierta en el Día Nacional de la Prevención del Suicidio invitando a todas las provincias y a todas las personas a hacer algún trabajo para que esta patología sea reconocida, se aprenda y se conozca esta enfermedad.

 

¿A qué se considera enfermedad: a la tentativa, a las ideas suicidas o a la concreción del hecho?

 

Mabel: “Todo constituye una enfermedad, no es una elección. Todos creen o dicen que el que se suicida es valiente o cobarde, pero en realidad no es ninguna de las dos: está enfermo. El suicidio es una enfermedad que está muy unida a la base de una profunda depresión que se llama melancolía. Después se pueden insertar los intentos de suicidio en otras enfermedades como el alcoholismo, la esquizofrenia, u otras; pero en sí mismo, es una enfermedad.

 

¿Esto es para todos los suicidas en general o en niños y adolescentes se suman otros factores?

 

Javier Lamagrande, tanatólogo, responde: “Lo que nosotros hemos visto con los niños y los adolescentes generalmente está relacionado con la base de la constitución familiar. En  psicología se habla del  mapa del amor: esto abarca desde el momento de la concepción hasta los 5 o 6 años. En esta etapa, el chico suicida,  sufrió una cantidad de frustraciones, una situación irregular familiar, que hace que él no tenga la capacidad de manejar sus frustraciones, ante eso lo que busca es un escape, una solución. Generalmente también lo que se ha visto, son los niños o los adolescentes que llegan al suicidio y que han tenido en su núcleo cercano (ya sea familiar o de amigos) un suicida, por lo cual se dejó abierta esa puerta para que ellos consideren que ante una situación problemática una de las opciones es matarse”

 

Hay una visión fantástica e irrealista alrededor del suicidio en los niños…

 

Lamagrande: “Dentro de los principios de la muerte que deberíamos manejar, en todos los casos, es que la muerte en general es universal e irreversible y tiene que ver con nuestros principios religiosos y con las experiencias previas. Ese principio de irreversibilidad en los niños todavía no se tiene, porque hay algo básico: ¿En la caricatura del correcaminos, por ejemplo, cuántas veces murió el coyote? Entonces, muchas veces los niños o adolescentes, entre los 10 y 12 años, que es cuando comienzan a concretar los suicidios, piensan que ellos van a estar ahí, fantasean con quienes los van a ir a ver, con cuántos van a llorar por él, fantasean sobre cómo van a cambiar las cosas a partir de esa muerte. Entonces, no tiene ese principio de irreversibilidad, sobre esto se trabaja con ellos cuando uno hace prevención de suicidio, ponerlos en contacto con la realidad y decirles: ¿te das cuenta que no vas a estar para fin de año?”

 

¿Y qué pasa con los adultos? Ellos sí saben que no van a volver… ¿Hay una visión infantil?

 

Mabel: “No no,  lo que sucede en los adultos es la enfermedad del suicidio, la persona que intenta el suicidio cree que no se va a morir lo que quiere es matar el dolor psicológico insoportable que sufre y piensa que es una salida. Por eso, en el momento en el que se consuma un acto suicida (que es cuando esta el suicidio en curso) la persona pierde la visión de la realidad, por que cree que va a seguir viviendo. El suicidio tiene dos momentos: ideación- suicida y suicidio-curso”

 

¿Se puede morir de amor, como por ahí dicen en las canciones? ¿Hay señales en los niños o adultos de que exista esta situación que los pueda llevar a quitarse la vida?

 

Lamagrande: “No es que mueran de amor, básicamente es esto que decía recién, no tienen instalado el mecanismo de resistencia a la frustración, entonces los adolescentes que llegan a suicidarse porque se pelearon con la novia o el novio y que dejaron la cartita como el caso que paso recientemente en Mendoza, tiene que ver con que ellos no tiene ese mecanismo psicológico instalado de tolerar que alguien no los quiera”.

 

¿No lo han construido a lo largo de su corta vida?

 

Lamagrande: “No lo han construido y los adultos no hemos contribuido. No contribuyó la mamá al decirle: quedate tranquilo ya te voy a atender; entonces la mamá lo atiende inmediatamente cada vez que lo pide. Y con en este mecanismo exitista que tenemos ahora de tener y dar todo para no hacerlo esperar, estoy construyendo otras cosas. Además de una buena conducta y el respeto, no lo voy a ayudar a resolver el momento, cuando alguien le diga que no”.

 

¿Y en el caso de los adultos se puede morir de amor?

 

Mabel: “En realidad una situación amorosa frustrada es el detonante, es la gota que rebalsa el vaso. Para alguien que no encuentra satisfacción en su vida, que no se siente valorado, ni querido, ni sostenido; es como el último golpe de gracia o la gota que rebalsa el vaso y que aumenta su soledad y su dolor psicólogico y allí completa lo que viene arrastrando desde siempre. Quería agregar algo a lo que dijo Lamagrande, que en  la frustración de un niño, que se da cuando no se siente querido por los padres, y con esto no estamos culpando a los padres, él siente que ese medio adverso no puede existir. Porque la mente de niños, adolescentes y adultos no admite que los que nos protegen y nos crían nos den cosas que no necesitamos, entonces el chico hace una inversión y dice, no son ellos los que no me dan las cosas. Soy yo, soy malo y por lo tanto no recibo de ellos todo lo que yo necesito. Entonces se convierte en un niño, un adolescente o un adulto que está constantemente perseguido por lo que le duele, por lo que no es querido por todo esto y allí se empieza a romper la personalidad”.

 

Y se van dando pequeñas auto-agresiones… ¿no? Siente que no es merecedor del cariño del mundo…

 

Mabel: “claro, porque piensa que es malo, porque dice el malo soy yo, no son los otros, por lo tanto yo tengo que dañarme”.

 

¿Cuáles son esas señales a las que debemos prestar atención en los niños, adolescentes o adultos? Y cómo debemos actuar?  

 

Lamagrande: “Básicamente lo que vemos en las escuelas, es un cambio en los hábitos. Un chico que tenía relativamente un buen rendimiento deja de estudiar, no quiere participar en actividades recreativas, no quiere salir a jugar, no quiere ir a los cumpleaños de los amigos, comienza a hacer inversiones en sus horarios, o sea, a estar  despierto en la noche, por ejemplo, a tener cambios en los hábitos de su alimentación, etc. Todas estas conductas, comienzan a ser alertas, es más, generalmente los niños comienzan a decir  me voy a morir y a veces eso, uno lo toma como que es un chiste, y debe ser tomado en cuenta. Cuando alguien dice me voy a morir, o me quiero morir, eso no se subestima, eso siempre se debe tener en cuenta”.

 

¿Y qué se debe hacer?

 

Lamagrande: “básicamente una escucha atenta. Esto le permite a la persona que hable tranquila, no debemos juzgarla. No decirle mirá no pienses así, tu mamá es buena. Si el chico necesita decir que se siente mal, hay que dejarlo que se desahogue, cosa de establecer una corriente empática, ver cuáles son los factores que lo están molestando. Porque muchas veces lo que se hace en las escuelas es trabajar con el chico, pero no se trabaja con todo el ambiente, con los padres, con los maestros; porque no sólo estamos hablando de levantar a la persona y reforzar su autoestima sino también de trabajar en lo que se llama la heteroestima. Debemos ver que todo el ambiente esté en una mejor actitud, a veces es necesario cambiarlo de lugar porque no todos se sienten bien en todos los lugares; quizás me sienta mal en este aula, con estos compañeros, y sí me puedo sentir bien con otros.

 

Hay una problemática que tiene que ver con la violencia, que es donde los chicos están siendo maltratados en alguno de los espacios, como en el escuela o en la casa y lo reproducen en la escuela. ¿Estos factores pueden llevar a estos niños a tomar esa decisión? Tal vez, el hecho de pensar que en ese ambiente tan hostil no quieren vivir más, los hace tomar una decisión drástica como el suicidio…

 

Lamagrande: “Es una sumatoria, no me siento querido, no me siento cuidado, ni defendido y desde allí comienzo a retraerme y tengo ganas de morir porque quiero terminar con ese dolor”.

 

¿Y en el caso de los adultos, qué señales van dando?

 

Mabel: “Hay un lenguaje oculto en el que hablan, pero como escondiendo lo que están diciendo. Hay que leer entre líneas; por ejemplo si un estudiante de medicina regala su estetoscopio a un compañero, hay que pensar por qué esta haciendo eso. Hay que prestarle especial atención a frases como cuando yo no esté, a fin de año quién sabe si voy a estar… y demás.

 

¿Sirven de algo los centros de ayuda? ¿Cómo están funcionando y qué pasa en nuestra provincia que particularmente hay uno?

 

Mabel: “En nuestra provincia funciona el CAS que es el centro de ayuda al suicida. Anteriormente había una línea telefónica que pertenecía al gobierno y a partir del 25 de julio del año 2000 se convierte en una ONG. Tiene voluntariados, ninguna actividad es paga, actualmente funciona sólo de  17hs a 24hs, todos los días, pero se necesitaría que funcione  todo el día y no tiene operadores. Por eso se buscan operadores para la línea telefónica  del CAS. Tienen que ser mayores de 25 años. Son seleccionados, se les hacen estudios psicológicos para ver si tienen toda la emocionalidad necesaria y luego se hace un curso de 6 meses que deben aprobar.  Ese curso no se puede hacer porque no hay operadores voluntarios. Las personas que deseen trabajar para ayudar al suicida, deben hacerlo al 4610000. Y al que deben llamar las personas que necesiten ayuda es el 0800 8000 135

 

Lamagrande: lo bueno que hay que decir es que el CAS no sólo trabaja con gente que esté desesperada. Cuando yo trabajé en la Dirección de Escuelas logramos acuerdos con los dirigentes del CAS Mendoza, para que también asesoren a los docentes o a aquellas personas que sienten que tienen un ser querido que está en riego.

 

“Dar muerte a uno mismo”, como lo indica su etimología, es aceptado en algunas religiones como una forma de retribución, en otras como un gran pecado. Para algunos es falta de coraje, para otros, exceso de  valentía. Es perdonado por algunas personas y condenado por otras. Causa la muerte de pocos, el deterioro de algunos, la tristeza de unos cuantos y necesita del trabajo de todos. Familia, docentes, amigos, medios, pensemos en el suicidio como una enfermedad que como tantas otras, se puede prevenir.