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\"Para poder modificar la dieta, primero es preciso cambiar el estilo de vida\"

Entrevista con el Lic. en Nutrición Sergio Britos. El especialista es uno de los autores del estudio "Hay que cambiar la mesa de los Argentinos" según el cual a nivel local existe una brecha negativa -del 58 por ciento en general y del 65 por ciento en los hogares pobres- entre el plan alimentario habitual y lo que sería uno ideal y saludable. Éste debería incluir lácteos, hortalizas, hidratos de carbono, cereales, pescados, aceites, frutas y proteínas provenientes de carne de cerdo y de pollo.

20 de mayo de 2010, 13:05.

\"Para poder modificar la dieta, primero es preciso cambiar el estilo de vida\"

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Argentina es un país sumamente rico en lo que concierne a la producción y generación de todo tipo de alimentos. Sin embargo, una gran parte de su población se alimenta mal o en forma insuficiente.

Esta afirmación no sólo proviene de lo que se ve, tanto en los medios de comunicación como en la calle, sino que además está sustentada por los datos que arrojan múltiples estudios, encuestas e investigaciones realizadas en los últimos años.

Una de los más recientes, denominado "Hay que cambiar la mesa de los Argentinos", propone modificar la manera en que la población se alimenta no sin antes, como afirmó en diálogo con PRO-SALUD News el licenciado en nutrición Sergio Britos, "realizar un cambio en el estilo de vida".


Frutas, uno de los alimentos que habría que incorporar a la dieta de los Argentinos
 

El especialista –coautor de la experiencia con la también licenciada en Nutrición Agustina Saraví- se desempeña como profesor asociado de la Facultad de Medicina de la UBA y Miembro del Programa de Agronegocios y Alimentos de esa institución.

"Eso indudablemente es así: si pretendemos lograr una modificación de la mesa, es decir que aquello que se come todos los días, debemos encarar primero un cambio en el paradigma que marca los estilos de vida en su conjunto. Esto quiere decir que la modificación realizada en términos alimentarios tiene que estar acompañada por otras cuestiones como el cuidado de la salud en general, la práctica de actividad física, el abandono de determinados hábitos nocivos, etc", postuló Britos.

"Ahora bien, yendo estrictamente a lo alimenticio, deberíamos aumentar significativamente el consumo de frutas y verduras (preferentemente crudas), lácteos, pastas (preferentemente simples), así como también disminuir el de carne vacuna y alimentos concentrados en calorías y grasas como las empanadas o las pizzas, y también el exceso de panificados, dulces y alimentos salados", añadió el especialista.



Verduras de todo tipo y color, otra pieza clave

Es decir que, en líneas generales, la dieta argentina es poco variada, monótona y se basa sólo en algunos productos básicos como trigo, carne vacuna, aceite de girasol y papa, dejando a un lado las recomendaciones que sostienen que una dieta saludable debe estar compuesta por variedad de pastas, cereales enteros, legumbres, verduras y frutas de todo tipo y color, leche, yogurt, quesos, una cantidad moderada de carnes magras de distintos tipos de animales (vaca, cerdo, pollo, pescado) y aceites de diverso origen (girasol, oliva, soja y canola).

"Nuestra dieta, si bien no sigue un modelo específico, se está pareciendo cada vez más a la americana, con la diferencia de que en la Argentina se le da una marcada preferencia a la carne vacuna, cosa que en el país norteamericano no ocurre. Pero más allá de que nos parecemos por cuestiones que tienen que ver con los hábitos, lo cierto es que la manera local de alimentarnos tiene que ver con un sinnúmero de variables entre las que se cruza lo histórico, lo migratorio y, por supuesto, lo económico, porque los constantes cambios de precio que sufren los alimentos sin duda marcan una tendencia. Finalmente, no debemos olvidarnos de lo laboral y/o social que ha impuesto, entre otras cosas que ya prácticamente no haya tiempo para cocinar", refirió durante la entrevista con PRO-SALUD News el licenciado Britos.

El principal problema es que la mala combinación de alimentos se traduce en un incremento de obesidad, diabetes, hipertensión, cuadros de enfermedad cardiovascular y deficiencia de nutrientes esenciales como calcio, hierro, vitaminas y fibra.

Más sobre el estudio
La principal conclusión de la investigación realizada por los licenciados Britos y Saraví es que "existe una brecha negativa del 58 por ciento en promedio y del 65 por ciento en los hogares pobres, entre la dieta habitual de los argentinos y los alimentos esenciales en una dieta saludable".

Es decir que pese a que Argentina produce alimentos en cantidad suficiente para alimentar a más de 400 millones de personas, prácticamente el 15 ó 20 por ciento de la población (en particular niños) padece problemas nutricionales; aunque en paralelo se nota el creciente número de cuadros de sobrepeso y obesidad (3 de cada 10 niños y 1 de cada 2 mujeres tienen exceso de peso).

Para el desarrollo del análisis, se realizó un modelo de dieta saludable contra el cual se compararon los resultados de cuatro estudios alimentarios en niños escolares, mujeres, hogares y la disponibilidad nacional.

Éstos fueron la Encuesta Nacional de Nutrición (Ministerio de Salud, 2004/2005), unas mil quinientas encuestas de consumo en escolares realizadas por el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI) entre 2004 y 2008, la Encuesta Nacional de Gasto de Hogares (INDEC, 2006/2007) y el estudio Hojas de Balance de Alimentos (FAO, 2005).