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Dime qué fractura tienes y te diré qué tratamiento harás

Por Marianela Aveni Metz para Todo Salud   Una quebradura o fractura traumatológica es la rotura parcial o total de un hueso y se asocia generalmente a descuidos y caídas. Las fracturas en los brazos y piernas son las más frecuentes y comúnmente están acompañadas de dolor, hinchazón, inmovilidad y en ocasiones, de la exposición del hueso fracturado.

23 de agosto de 2010, 17:53.

Dime qué fractura tienes y te diré qué tratamiento harás

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Las fracturas, pueden clasificarse según el tipo de rotura del hueso o zona corporal afectada en "patológicas", "traumáticas", "por fatiga de marcha o estrés" y "obstétricas".

Cuando la fractura es poco perceptible se suele hablar de fisura o fractura de trazo capilar. En cambio si la lesión secciona el hueso se llama completa y si la sección no es total, se denomina incompleta.

Dependiendo de si el punto de fractura se comunica o no con el exterior, se clasifican en cerradas, si la punta de la fractura no perfora la piel; o abierta o expuesta, si hay una herida que comunica el foco de fractura con el exterior, posibilitando a través de ella, el paso de gérmenes al interior.

Cuando se trata de fractura y no de fisura, suelen utilizarse en el tratamiento placas metálicas y tornillos, fijadores o tutores externos, pero ¿en qué caso se usa cada uno? Al respecto, el Dr. Germán Chaparro, médico traumatólogo de la Clínica Arizu, comentaba lo siguiente a Todo Salud: “La fijación interna es aquella que involucra todos los tratamientos que van por adentro de la piel, clavos, placas, etc. Está recomendada para fracturas cerradas y tiene diferentes criterios de utilización. Hoy se marca la diferencia con la fijación externa porque no hay mucha experiencia en este tipo de tratamiento. En general, la fijación externa es la que resuelve la mayoría de los problemas que surgen de una fijación interna infectada”.

Las placas metálicas se adaptan a la forma del hueso (rectas, planas, anguladas, en “T”, en “Y”, etc), tienen perforaciones y se sujetan el hueso mediante tornillos. Nunca se colocan en el foco de fractura, porque pueden producir pseudo artrosis. Además pueden ser temporales o definitivas. 

El fijador o tutor externo es el tratamiento mediante el cual se produce la fijación esquelética externa. Fueron concebidos para lograr una estabilización adecuada de la fractura. Para su colocación es necesaria una intervención quirúrgica y permite inmovilizar el hueso desde el exterior del cuerpo. En este caso, tampoco se colocan en el foco de la fractura, sino que se introducen agujas transesquelética que se fijan a unas guías externas.

Se utilizan frecuentemente en fracturas expuestas para evitar la infección, tal como lo dice el Dr. Chaparro en la siguiente aclaración: “La fijación externa nos permite estar alejados del foco donde fue la exposición que es donde están los gérmenes y evitar así, una infección. Estos tutotes externos tienen diferentes usos, por ejemplo correcciones angulares, piernas desviadas hacia adentro o hacia fuera, fracturas de pelvis o cuando hubo una fractura donde el paciente perdió centímetros de fémur y se remplaza esta longitud con los tutores, etcétera.

Las fracturas en niños y adolescentes se diferencian de las que presentan los adultos ya que el hueso en crecimiento tiene un coeficiente de elasticidad mayor. Esta elasticidad evita, en la mayoría de los casos, que se produzca la ruptura completa del hueso. Como consecuencia, el tratamiento en fracturas infantiles suele ser más sencillo y tiene en general mejores resultados que en adultos. Los niños tienen mayor capacidad de regeneración y remodelación del esqueleto en crecimiento.