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De rodillas, sin complicaciones

Por Marianela Aveni Metz para Todo Salud Junto con las lesiones meniscales, las lesiones de ligamentos o esguinces de la rodilla son los traumatismos más frecuentes que suelen ocurrir en esta articulación. Los ligamentos juegan un rol muy importante en la estabilidad de la rodilla y por lo tanto su ruptura traerá serios inconvenientes para llevar a cabo la vida diaria. El avance de la ciencia y la tecnología nos trae la solución.

28 de septiembre de 2010, 18:40.

De rodillas, sin complicaciones

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Si bien es más común que se produzca este tipo de lesiones en deportes que implican gran tensión de las rodillas, el resto de las personas no están exentas. El Dr. Joaquin Carra, médico traumatólogo explicó a Todo Salud  que “los ligamentos pueden desgarrarse como resultado de un cambio rápido de dirección o de algún otro tipo de movimiento de giro violento. También pueden desgarrarse por ser extendida enérgicamente más allá de su rango normal, o como resultado de ser forzada lateralmente”

La rodilla es similar a una articulación en bisagra donde la punta del fémur (hueso del muslo) se une con la parte superior de la tibia. Cuatro ligamentos principales conectan estos dos huesos. A través de ellos, junto con los músculos y meniscos la rodilla permite los movimientos de flexión, extensión, bloqueo, desbloqueo, y una ligera rotación.

“Los meniscos son tejidos, fibrocartílagos, que se encuentran en la pierna entre la tibia y el fémur y su función es absorber el peso que deposita el fémur sobre la tibia. Tienen una función de estabilización y evitan el movimiento de la tibia sobre el fémur”, explica el Dr. Carra.

Las lesiones de rodilla pueden clasificarse en tres grados:

  • Esguince grado 1: simple distensión del ligamento.
  • Esguince grado 2: ruptura parcial del ligamento.
  • Esguince grado 3: ruptura total del ligamento o avulsión de su inserción ósea.

 

El Dr. Carra da detalles de  los síntomas y los puntos a tener en cuenta en el momento de la lesión: “Si hablamos de una ruptura, los síntomas son dolor e inflamación, al punto de que no permite seguir con la actividad. En el momento es importante tratar con hielo y no masajes porque el calor y los masajes activan la circulación de sangre y se inflama más”. Aunque pudiera, se recomienda no poner en actividad la articulación hasta que le hayan realizado una evaluación y tratamiento.

Algunas personas pueden necesitar muletas para caminar hasta que la inflamación y el dolor hayan cesado. Para las lesiones leves, el médico puede sugerir fisioterapia con el objetivo de  ayudar a recuperar la movilidad de las articulaciones y la fuerza de las piernas. Pero, en caso de rupturas será inevitable, para recuperar la actividad normal, una cirugía de reconstrucción.

 

Al respecto, Pablo Abdo, médico traumatólogo contó a Todo Salud que existe mucha gente que por temor, intenta evitar la cirugía, sin saber que con los años se sigue rompiendo la masa meniscal, entonces mientras más tiempo pase desde la lesión hasta la operación, más complicada y extensa será la cirugía. “Existe una técnica quirúrgica que se denomina artroscopía. Es una cirugía en la cual se puede acceder a la articulación con una cámara óptica y con un mínimo de incisiones. En este tipo de intervención,  el post operatorio es mucho más simple y con menos riesgo de comorbilidades. Se utiliza normalmente para resolver rupturas meniscales. Lo que se hace con la artroscopia es resecar la parte rota del menisco, se deja menos masa meniscal pero estable”.

 

La mayoría de las personan no le temen a la cirugía sino al post operatorio. La falta de información les hace pensar a algunos que será peor el remedio que la enfermedad.

A estas personas, el Dr. Ado les trae un alivio asegurando que son cirugías ambulatorias que se realizan con anestesia raquídea, tienen una duración de  aproximadamente 40 minutos. “Es tan simple que cuando el paciente puede recuperar la movilidad de las piernas ya puede ir a su casa” (…) “El post operatorio es relativo y varía con los pacientes, si es joven pueden lograr en 7 o 14 días recuperar su actividad normal y muchos de ellos no requieren si quiera volver a fisioterapia”.

Estas son algunas ventajas de la artroscopía:

- Se reduce la morbilidad postoperatoria: pues el paciente puede retornar al trabajo sedentario casi inmediatamente, y al trabajo más vigoroso dentro de una o dos semanas después del procedimiento artroscópico.

- Se realizan pequeñas incisiones alrededor de la articulación.

- Disminuye la respuesta inflamatoria: esto es consecuencia de las pequeñas incisiones, provocando menos dolor postoperatorio y una rehabilitación más rápida.

-  Ausencia de efectos secundarios: con las viejas prácticas se producía artrotomía alrededor de la articulación, formación de neuromas, cicatrices dolorosas y desbalance funcional. Todos ellos, eliminados por la técnica artroscópica.

- Reducción del costo hospitalario. Muchos procedimientos artroscópicos pueden llevarse a cabo en forma ambulatoria. Si se requiere hospitalización, ésta dura uno a dos días, lapso mucho menor que el necesario en artrotomía.

Como pudimos observar a lo largo del informe, el avance de la medicina nos trae día a día innumerables soluciones. En esta ocasión, intentamos acercarnos un poco más a prácticas actuales altamente benéficas para el ser humano. Numerosas patologías de rodilla pueden beneficiarse de las técnicas artroscópicas para su tratamiento quirúrgico.

Las consecuencias operatorias han sido mejoradas y acortadas en la mayoría de los casos, con respecto a las antiguas técnicas denominadas "a cielo abierto". Hoy, gracias a estas técnicas mini invasivas, asistidas por fibra óptica y vídeo, el acto quirúrgico, la anestesia y los resultados postoperatorios nos traen alivio a la hora de pensar en una cirugía.