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Claves para prepararse para el invierno

Los especialistas recomiendan, por ejemplo, la administración de inmunoestimulantes sublinguales Si se la acompaña con otras herramientas, la efectividad de la vacuna antigripal se potencia un 60 por ciento, mientras que las infecciones recurrentes disminuyen a la mitad. Para este año se esperan menos casos de Gripe A (H1N1), teniendo en cuenta la experiencia de 2009, durante la cual se registraron 1,4 millones de casos, considerando también la influenza estacional.

20 de mayo de 2010, 12:52.

Claves para prepararse para el invierno

Aplicarse la vacuna antigripal, evitar los espacios cerrados y por ende el hacinamiento, higienizarse las manos y procurar taparse la boca al estornudar son sólo algunas de las medidas que los especialistas acercan a la población, tanto durante las consultas como desde los medios de comunicación, para evitar que durante la temporada de invierno que ya se está empezando a sentir la gripe -estacional y A H1N1- golpee tan fuertemente como lo hizo durante 2009.

De hecho, durante el año pasado, y considerando ambos tipos de gripe, se registraron en Argentina 1,4 millones de casos, razón por la cual los especialistas hacen especial hincapié en qué se puede hacer para evitar que la experiencia se repita, aprovechando además que al ya haber existido un contagio, en cada uno de los casos el organismo desarrolla una cierta inmunidad que, de alguna manera, lo protege.


Con la temporada de frío se incrementa la necesidad de tomar medidas para evitar el contagio de enfermedades
 

Pero, ¿qué se puede hacer, además de darse la vacuna y prestar atención a las medidas de autocuidado? Una de las opciones -que suele ser recomendada por los especialistas teniendo en cuenta la experiencia europea- consiste en la administración de inmunoestimulantes sublinguales que ayudan a mejorar la respuesta inmune.

"Además de la vacunación y de los cuidados higiénico-ambientales y los hábitos que tengamos, puede ser de mucha utilidad consultar al especialista respecto de la utilización de este tipo de herramientas que hoy en día ocupa un lugar entre las principales medidas de prevención", sostuvo al ser consultado por PRO-SALUD News el doctor Carlos Luna, jefe de Neumonología Crítica de la división Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín.
 



La ingesta de inmunoestimulantes sublinguales, una buena opción para reforzar el sistema inmune

Por su parte, el jefe del Departamento de Atención Intensiva del Paciente Infeccioso Crítico del Hospital de Infecciosas Franciso Muñiz, el doctor Jorge San Juan, expuso: "A partir de la combinación con un inmunoestimulante sublingual, por ejemplo, la acción y efectividad de la vacuna antigripal se potencia un 60 por ciento, alcanzando un efecto protector superior. De este modo es posible reducir en un 50 por ciento el impacto de las infecciones recurrentes, siempre tomando como punto de referencia los casos en los cuales se recurre únicamente a la vacuna".

"Otra ventaja de esta herramienta es que ayuda a disminuir la utilización de antibióticos, más que nada debido a que actúa mejorando la respuesta inmune del organismo produciendo anticuerpos contra las diferentes bacterias que pueden generar infecciones, pero además contribuyendo a la generación de unas células que son denominadas 'natural killers' (asesinas naturales según la traducción literal) que son las que le dan pelea a las células que ya han sido ganadas por algún elemento externo", agregó el especialista.

¿Qué es un inmunoestimulante sublingual?
Considerado una suerte de "vacuna de vía oral", este fármaco (Ismigen®, desarrollado por el laboratorio Merck Serono) se compone de fragmentos de 48 billones de bacterias pertenecientes a las especies que con mayor frecuencia atacan las vías aéreas, como por ejemplo Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes, Streptococcus viridans, Klebsiella pneumoniae, Klebsiella ozaenae, Haemophilus influenzae serotipo B, entre otras.

Al estar compuesto por este lisado, el medicamento permite que el organismo se refuerce, aumentando su capacidad de responder a agresiones externas.

Debido a su seguridad, puede administrarse en adultos, también en niños desde los dos años de edad y en todas aquellas personas que integran alguno de los llamados grupos de riesgo: los niños de 6 a 23 meses, las embarazadas, las personas mayores de 64 años, los profesionales de la salud, las personas con enfermedad cardíaca, pulmonar, renal crónica, diabetes o asma e inmunosuprimidos.

Finalmente, su utilización (estructurada en base a un esquema de tres meses de tratamiento ingiriendo un comprimido al día durante 10 días para luego descansar 20 y reiniciar el proceso), está dirigida además a todas las mujeres y los hombres que quieren ayudar a su organismo a defenderse, brindándole una herramienta más para que pueda prevenir enfermedades.