Saltar a contenido principal Saltar a navegación principal

Aún es bajo el número de angioplastias coronarias que se realizan en Argentina

Se llevan a cabo aproximadamente 942 procedimientos anuales por millón de habitantes, un 30% menos que en España (1340), menos de la mitad que en Francia (1.940), y un 75% por debajo de los Estados Unidos (3.770). Si bien la especialidad ha crecido mucho en nuestro medio, todavía está lejos de los niveles de los países desarrollados.

14 de junio de 2012, 17:07.

Aún es bajo el número de angioplastias coronarias que se realizan en Argentina

Ampliar imagen


La angioplastia trasluminal coronaria (ATC) es un procedimiento terapéutico que se utiliza cada vez más para desobstruir arterias del corazón. Pese a que cada metodología tiene su indicación precisa, como la ATC es menos invasiva que una cirugía a corazón abierto, y su riesgo es menor, su uso crece en todo el mundo, incluyendo nuestro país. No obstante, en comparación con los países desarrollados, en Argentina el número deprocedimientos continúa siendo reducido, según informó el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI).

La ATC es una intervención endovascular que se realiza para despejar arterias coronarias que están estrechadas u obstruidas, a fin de restablecer la circulación de sangre al corazón. La tendencia es mundial: cada vez más personas que sufren de problemas cardiovasculares son tratadas con este tipo de intervención, que en muchos casos reemplaza a cirugías a corazón abierto o al tratamiento con drogas trombolíticas.

Según un relevamiento realizado por la División Salud de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD, por sus siglas en inglés), mientras que, por ejemplo, en Alemania se realizan 5.820 angioplastias anuales por millón de habitantes, en Estados Unidos 3.770, en la República Checa 2.210 y en España 1340, en Argentina la cifra estimada es de apenas 942. “Si bien en los últimos años creció notablemente el número de procedimientos, el uso de esta técnica sigue todavía muy alejado de lo que ocurre en Europa y otros países”, declaró el Dr. Ernesto M. Torresani, médico cardioangiólogointervencionista y Presidente del CACI, quien sostuvo que “esta comparación nos muestra, por un lado, que la especialidad tiene un inmenso potencial de expansión, pero por el otro, también evidencia que es muy posible que estemos sub-interviniendo a nuestros pacientes. Esto significa que a muchas personas que por su enfermedad coronaria deberían recibir indicación de angioplastia, se les realiza algún otro tipo de tratamiento, o en el peor de los casos, no están accediendo a un diagnóstico preciso”.

La angioplastia gana cada vez más adeptos, dado que es una técnica menos invasiva, tiene una duración aproximada de sólo una hora, requiere escaso tiempo de internación (se realiza con anestesia local y en muchos casos el paciente se retira a su casa al día siguiente), y es bien tolerada y con una rápida recuperación. En contraposición, en una cirugía de by-pass se debe trabajar ‘a corazón abierto’, con anestesia general, la operación dura un mínimo de tres horas, tiene un mayor riesgo quirúrgico, y la internación oscila entre cuatro y seis días.

“En la actualidad, según datos del Registro Nacional que lleva el CACI, se estima que en las 293 salas de hemodinamia existentes en nuestro territorio, anualmente se realizan cerca de 38 mil ATC”, destacó el Dr. Juan José Fernández, médico especialista en Cardioangiología Intervencionista y Secretario del CACI, quien agregó que “la tasa va en aumento con el correr de los años, dado que las técnicas se perfeccionan, más profesionales se capacitan para realizar este tipo de intervenciones, se abren nuevas salas de hemodinamia, tanto públicas como privadas, y aumenta también la población de riesgo, compuesta básicamente por las personas de ambos sexos mayores de 40 años”. Sin embargo, “en un país de nuestras características, podemos afirmar que aún se está subutilizando la técnica”, coincidió.

Alta capacitación y recursos

La cardiología intervencionista es una especialidad en la que se producen permanentes avances, y para seguridad del paciente, es necesaria una actualización profesional constante, así como la incorporación de nuevas tecnologías.

En este sentido, el Dr. Alfredo Bravo, médico cardioangiólogo intervencionista y Secretario Gremial del CACI, explicó que “somos un país formador de intervencionistas en el cono sur junto con Brasil. El número de intervencionistas y de laboratorios de hemodinamia se ha incrementado, pero esto por sí mismo sólo contribuye a mejorar la asistencia. Lo que mejora la calidad es la actualización de posgrado, y la inspección de los laboratorios o salas de hemodinamia en todo el país para sugerir o emplazar en algunos casos a modificar o directamente cambiar el equipamiento. En este sentido, el CACI es la única entidad que acredita la especialidad a nivel nacional”. La acreditación significa que la sala reúne las condiciones mínimas de bioseguridad para el cuidado del paciente y del trabajo del médico.

Sobre la actualización de posgrado, el Dr. José A. Álvarez, médico especialista en Cardioangiología Intervencionista, y Secretario Científico del CACI, destacó que “para mantener el elevado nivel profesional que poseen los cardiólogos intervencionistas en Argentina el Colegio sugiere a sus miembros recertificar periódicamente la especialidad, haciendo especial hincapié en el entrenamiento y la educación médica continua. En este sentido, además de congresos, simposios y talleres de entrenamiento el CACI y la Universidad de Buenos Aires llevan a cabo en conjunto diferentes cursos de actualización dictados por los más destacados profesionales de cada materia”.

Angioplastia Coronaria

Bajo anestesia local, se hace una punción de una arteria en la ingle (vía femoral) o la muñeca (vía radial) con el objeto de abordar el sistema vascular arterial. Desde allí y bajo control radiológico, utilizando un circuito cerrado de televisión con un equipo especialmente diseñado para esto, se avanzan unos tubos de plástico denominados catéteres de alrededor de 2 mm de diámetro y 1 m de largo hasta las arterias coronarias (es decir, las del corazón). Luego de poner el catéter en el origen de la arteria a estudiar, se inyecta una sustancia de contraste, lo que hace que los vasos sean visibles con los Rayos X, y permite identificar las obstrucciones, si las hubiera. Este procedimiento se denomina ‘coronariografía’.

El tratamiento endovascular consiste en trasponer la obstrucción con un alambre muy delicado y fino, y utilizándolo como riel se avanza a través de éste un balónhasta el sitio de la obstrucción, el que al ser insuflado permite desplazar el material que obstruye la luz del vaso hacia la pared. El procedimiento suele finalizar cuando se coloca un dispositivo semejante a un tubo metálico construido como una malla (‘stent’), el que una vez posicionado en el sitio de la obstrucción sostiene la pared del vaso impidiendo su re-obstrucción.

Un 15 a 20% de los procedimientos se realizan por urgencias, en tanto que el resto son programados. Por lo general se realizan en mayores de 40 años, en pacientes con enfermedad cardíaca coronaria. Esta afección, que causa más de la mitad de las muertes de origen cardíaco, se caracteriza por la acumulación de depósitos grasos a lo largo de las capas de las arterias coronarias, que son las que suministran sangre al músculo cardíaco. Dicho engrosamiento de las paredes arteriales, llamado aterosclerosis, hace más estrechas las arterias y puede disminuir u obstruir el flujo de sangre al corazón.

La Sala de Hemodinamia

Los procedimientos de cardiología intervencionista se desarrollan en la sala de hemodinamia, que es un quirófano con un equipo de rayos X más sofisticado, con una camilla donde se acuesta el paciente y monitores que permiten ver y dirigir los catéteres. También se controlan la frecuencia cardiaca, la presión arterial, el registro eléctrico del corazón y la saturación de oxígeno. El equipo de trabajo incluye personal de enfermería, técnico y médico.

Acerca del CACI

El Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) es la única sociedad argentina en esta especialidad. Fue creado en 1985 con la finalidad de nuclear a todos los especialistas en diagnóstico y tratamiento de enfermedades cardiovasculares por cateterismo. Hoy cuenta con más de 500 miembros asociados.

CACI desarrolla una amplia actividad científica en el país. Desde el año 1990 realiza un congreso anual de Cardioangiología Intervencionista en distintas ciudades del interior del país, con una importancia cada vez mayor y una creciente concurrencia.

Coordina el Programa Educativo Integral (P.E.I.), junto con los consejos de hemodinamia y cardiología intervencionista de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y de la Federación Argentina de Cardiología (FAC).

CACI cuenta con la primera y más antigua carrera de Especialista en Cardioangiología Intervencionista del mundo, de tres años de duración, llevada a cabo conjuntamente con la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Ya ha formado a más de 250 cardióangiólogos intervencionistas de Argentina y del mundo.

CACI participa, junto a distintas organizaciones de Salud, en el desarrollo de nuevas regulaciones y guías de trabajos, así como en la aceptación de la tecnología de reciente lanzamiento; y es el encargado de supervisar a los médicos y a lo centros asistenciales que practican la especialidad en la Argentina.

Entre otras actividades científicas, el CACI organiza todos los años su Congreso Nacional. Este año la cita del XXII Congreso Nacional CACI es en la ciudad de Mendoza, del 23 al 25 de noviembre de 2012.

Para mayor información consultar en www.caci.org.ar, Tel. (11) 4952-2117 / 4953-7311